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Lunes, 8 de marzo de 2021

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Martes, 23 de Febrero de 2021

El Museu Tèxtil de Terrassa celebra su 75º aniversario

● En estos tres cuartos de siglo, el Museu Tèxtil se ha convertido en un referente público de la cultura textil del país y puntero en la investigación, conservación y documentación, además de contribuir mediante las colecciones que conserva a su puesta en valor y al desarrollo de su historia.
● Con la llegada del Covid-19, el Museu ha intensificado sus esfuerzos para potenciar el público virtual a través de las redes sociales.
● El Museu espera celebrar el 75 aniversario con una exposición de las piezas estrella del museo (tejidos, indumentaria, complementos, muestrarios), que se inaugurará el otoño que viene e irá acompañada de un catálogo de referencia de las colecciones que custodia.

El 21 de febrero de 1946, hace exactamente 75 años, el empresario y financiero Josep Biosca Torres, con el apoyo del también industrial tarrasense Josep Badrinas Sala, compró la colección de tejidos del barcelonés Ignasi Abadal Soldevila y fundó el primer museo textil del Estado español. Terrassa ya tenía entonces una larga tradición textil industrial, con las Escuelas de Ingenieros Textiles, Peritos Industriales y la de Artes y Oficios, además del Institut Industrial. El museo era visto como centro de estudios e investigación para ampliar el conocimiento de los estudiantes de la ciudad, empresarios y artesanos.

1. Primeros años

El llamado Museo Textil Biosca ingresó de golpe 680 tejidos sueltos, más 1860 montados sobre cartones, de varios países y cronologías. Su primera sede fue una nave industrial en la calle de Sant Isidre, número 6, de Terrassa, abierta desde 1947 con visitas concertadas. El Institut Industrial de Terrassa aportaba fondos económicos.

Desde el primer momento se decidió que Biosca aportaría el nombre, Badrinas sería su presidente y el joven historiador Francesc Torrella Niubó ejercería de director.

Abadal murió en 1947 y, tres años después, su yerno Juan Llusà del Corral puso a la venta una segunda parte de la colección, la cual compró el museo de Terrassa. Con esta segunda adquisición (de 1429 tejidos), la colección pasó a abarcar casi cuatro mil tejidos situados cronológicamente entre los siglos IV y XIX: coptos, andalusíes, bizantinos, persas, chinos, japoneses, turcos, precolombinos, europeos, estampados, ornamentos litúrgicos, pasamanería, etc. Y era, con diferencia, la más grande del país. A partir de ese momento, las donaciones de particulares fueron aumentando modestamente el patrimonio, mientras se organizaban y se iban clasificando los tejidos.

Desde su inicio, el museo buscaba una ubicación definitiva, algo que se consideraba urgente por las pésimas condiciones de conservación de la nave industrial, que afectaban directamente a los tejidos. Torrella pedía una instalación adecuada con despacho, biblioteca, archivo, reserva, entre otros espacios, y proponía el edificio destinado a albergar el Institut Industrial, aunque no era el más adecuado para acoger exposiciones. Otra opción que veía con posibilidades era el castillo cartuja, pero no era lo suficientemente céntrico. El tercer espacio que se consideró, el más ambicioso, era de nueva edificación en terrenos cercanos a las Escuelas de Ingenieros y el Instituto de Investigación Textiles.

2. De museo privado a museo municipal

En 1953, el museo se constituyó como patronato del Museo Textil Biosca, y la colección textil finalmente se trasladó a la sede del Institut Industrial de Terrassa, en el antiguo almacén Pasqual Sala de la calle de Sant Pau, número 6, y pasó a gestionarlo la corporación de empresarios textiles de la ciudad. Los primeros días de enero de 1956, el nuevo espacio expositivo ya estaba abierto por las mañanas, con visitas concertadas y entrada gratuita. Tres años después, en 1959, los industriales decidieron ceder de forma gratuita el museo a la ciudad, con la condición de que el Ayuntamiento se hiciera cargo de los gastos mientras que el Institut Industrial mantenía un papel activo en la gestión. Así, el mes de[page2image9751184]setiembre de 1960, se creó un nuevo patronato presidido por el alcalde de Terrassa, con la participación del Institut Industrial y otras entidades. Pasó a llamarse Museo Municipal Textil Biosca, y todavía se encontraba en la ubicación provisional.

El museo en el Institut Industrial de Terrassa

Cuando el museo pasó a ser municipal, la adquisición de la colección de indumentaria de Josep Moragas Pomar, en enero de 1964, ayudó a su consolidación. Eran 78 piezas en total. Además de indumentaria y complementos (vestidos, cuerpos, faldas, petillos, capas, casacas, chupas, escarcelas, etc.), incluía una magnífica colección de gualdrapas, pistoleras y cartucheras. Aparte de algún indumento litúrgico de la colección Biosca, era la primera vez que el museo adquiría indumentaria.

También en 1964, Lluís Garcia Capafons, gran amigo de Moragas, cedió su colección de pasamanería española antigua, que comprendía 860 piezas de los siglos XVI a XIX. Dos años después, donó cuatro corpiños (del siglo XVIII) y dos chalecos procedentes de la antigua colección de Moragas. Años más tarde, la pasamanería, complementada con el ingreso de la colección Viñas, pasó a ser la colección más importante del país.

Así como iba aumentando el número de piezas, las dificultades del espacio eran cada vez más evidentes, y la financiación externa era imprescindible. Tanto Biosca como el alcalde de Terrassa, Josep Clapés Targarona, insistieron en la participación de la Diputación de Barcelona. Esta última institución había adquirido la colección de Ricard Viñas Geis en 1957, la cual estaba en Barcelona esperando una ubicación definitiva. Finalmente, el Pleno de la Diputación del 27 de noviembre de 1957 aprobó la creación de un museo textil provincial y consideró que el Museo Textil Biosca y la ciudad de Terrassa reunían todas las condiciones para ser su sede.

3. El Museo Provincial Textil

Pero hasta 1963, cuando el presidente de la Diputación era Joaquim Buxó, marqués de Castellflorite, no se hizo efectivo el museo provincial, que volvió a cambiar de nombre: Museo Provincial Textil. Mientras que Barcelona aportaba la colección de tejidos antiguos de Ricard Viñas (más de 2.700 piezas) y la biblioteca que la acompaña, se comprometía a construir un nuevo edificio y a realizar el mantenimiento de los servicios, el Ayuntamiento de Terrassa cedió el terreno, junto al parque de Vallparadís, y sus colecciones reunidas hasta el momento. Con la combinación de estas colecciones, el museo pasó a ser uno de los más importantes en materia textil de Europa. La gestión pasó a cargo de un nuevo patronato, formado por dieciocho miembros: el presidente de la Diputación; el alcalde de Terrassa; dos diputados; un concejal; el director del museo; representantes de varias asociaciones (las Cámaras de Comercio de Barcelona y Terrassa, el Institut Industrial, el Colegio de Arte Mayor de la Seda, la Caixa d’Estalvis de Terrassa, el Gremio de Fabricantes de Sabadell, la Industria Textil Algodonera y la Mutualidad Laboral Textil); los coleccionistas Manuel Rocamora y Lluís Garcia Capafons, y el fotógrafo Carlos Duran Torrens, a título personal. En 1964 ya estaba definido el proyecto arquitectónico, de la mano del arquitecto de la Diputación de Barcelona, Camil Pallàs Arisa. Las obras del nuevo edificio, que empezaron en 1965, acabaron en 1969, y el nuevo museo se inauguró el 14 de abril de 1970.

Obras del nuevo edificio

El edificio se planteó como uno de los espacios museísticos más modernos hasta la fecha, con salas de exposiciones temporales y permanentes (indumentaria, tejidos, litúrgica, complementos, en orden cronológico y por temática, tipología, origen y fibras), espacio para la conservación, almacenes, taller de restauración, biblioteca, archivo, sala de maquinaria y fibras, y sala de conferencias. De hecho, desde 1956 ya se habían ido organizando varias actividades, como la «Exposición de obras seleccionadas de Arte Textil procedentes de las colecciones de los museos de Cataluña», presentada en la Casa Soler i Palet de Terrassa, hasta la muestra de una selección de tejidos del museo en las Galerías Biosca, de Madrid. Pero ahora, el nuevo museo, estratégicamente situado al lado del parque de Vallparadís, dedicaba una sala de exposiciones temporales en la planta baja del museo, donde se acogían exposiciones de pintura, escultura, fotografía y otros, pero también de la Escuela Catalana de Tapiz, y otras relacionadas con temática textil, mientras que las colecciones del museo se podían ver permanentemente en las salas de las plantas superiores. De esta forma, a lo largo de la década de los setenta y ochenta, el museo actuó como centro cultural de la ciudad.

El patrimonio textil se fue incrementando considerablemente a lo largo de los años con interesantes donativos, compras y legados que llegaron de la mano de coleccionistas especializados como Manuel Rocamora, Antoni Suqué, Lluís Tolosa y Carmen Tórtola Valencia. Las donaciones de particulares que llegaban eran mayoritariamente procedentes de ajuares familiares. Al mismo tiempo, la vinculación con la industria textil y la proximidad con las Escuelas de Ingenieros facilitaron también la donación de interesantes libros y apuntes de historia, teoría y práctica de los tejidos que ampliaban la biblioteca del museo continuamente, así como el archivo de muestrarios de industrias textiles del país.

En cuanto a la indumentaria, los primeros vestidos de alta costura llegaron en 1973 de la mano de Maria Teresa Salisachs, viuda de Samaranch, que donó un vestido de noche de Elio Berhanyer, y de su cuñada Maria Luisa Lacambra, que donó dos vestidos de Christian Dior. En 1974, gracias a Cecília Cortinas de Malvehy ingresó un vestido de noche de tres piezas firmado por Balenciaga. Y, entre otros, Soledad Corbera, de Terrassa, cedió varios vestidos de Pedro Rodríguez. En los últimos años han ingresado vestidos de modistas de Terrassa, y también se ha hecho un gran esfuerzo por coleccionar indumentaria modernista.

4. El Museu Tèxtil como referente internacional

Tras cuarenta años como director, Francesc Torrella se jubiló en 1987, y ocupó su cargo Eulàlia Morral Romeu, quien se jubiló en el 2016, con una nueva perspectiva de museología y museografía, adaptada a las nuevas corrientes europeas, y con la voluntad de potenciar el museo como centro de documentación y servicios. Sin dejar de lado la preservación del patrimonio (adquisición, documentación, conservación, difusión), se impulsó una nueva política museística enfocada en los servicios, básicamente en la industria del sector textil-moda. Así, se inició una remodelación del edificio que culminó en el 2002, un nuevo programa de exposiciones temporales, la eliminación de las permanentes, publicaciones, restauración, biblioteca, aulas-taller y formación especializada, y unas reservas adaptadas a las tipologías de las colecciones.

A partir de ese momento, el museo dio un salto cualitativo: se llevaron a cabo obras de remodelación de las salas expositivas y reservas a medida para los diferentes tipos de piezas con el acondicionamiento adecuado y se amplió la plantilla, lo que permitió iniciar servicios de documentación, fotografía, restauración exterior, ampliar la oferta de formación especializada o iniciar una de las primeras bases de datos online del país, Imatex, que hoy cuenta con más de 31.000 documentos y 70.000 fotografías disponibles, y que pronto presentaremos con un diseño totalmente renovado.

En los últimos años, los esfuerzos se han centrado en la documentación del fondo (actualmente el museo dispone de más de 130.000 piezas), en la ampliación de la base de datos y en el catálogo de la biblioteca online vinculado al Consorcio de Bibliotecas Universitarias de Cataluña, con un fondo antiguo del siglo XIV hasta inicios del siglo XX incorporado en la Memoria Digital de Cataluña. Al mismo tiempo, las muestras temporales han permitido desarrollar programas de actividades para un público escolar, general y especializado, que han consolidado un público cada día más fiel.

Desde 1995, el Centre de Documentació i Museu Tèxtil es un consorcio en el que el Ayuntamiento vuelve a tener presencia, además de la Diputación de Barcelona. El museo es reconocido por su larga trayectoria, especialmente por la investigación, la conservación, la documentación y la difusión del patrimonio textil vinculado a las colecciones que custodia, su historia y su cultura, que impulsa la transferencia de conocimientos y ofrece unos servicios especializados de calidad. Como centro público, potencia el uso social y educativo, así como el disfrute intelectual de toda la ciudadanía. Pone al servicio del público su conocimiento y experiencia derivados de la colección y de la investigación de la cultura textil y fomenta la creación del arte y el diseño.

El Museu Tèxtil es un referente público de la cultura textil del país y puntero en la investigación, conservación y documentación, además de contribuir mediante las colecciones que conserva a su puesta en valor y al desarrollo de su historia. Es responsable de incrementar el patrimonio, de difundirlo de forma científica y lúdica y de preservarlo para las generaciones futuras. Tiene la voluntad de contribuir al desarrollo sostenible con un programa de responsabilidad social que cuida los colectivos más vulnerables, a la vez que trabaja por el medioambiente y la sostenibilidad. El Museu Tèxtil quiere aportar, mediante sus programas, conocimiento, riqueza intelectual y disfrute emocional, involucrando a todos los visitantes y con un dinamismo permanente. Quiere crear debate y reflexión sobre el pasado y el futuro, con una creciente participación ciudadana. Aspira a colaborar con otras instituciones, empresas y personas que trabajan objetivos similares, ya sean del sector público o privado, buscando alianzas externas de coproducción público-privada. El Museu Tèxtil trabaja en red con los museos textiles del país y ofrece sus servicios y experiencia a las demás colecciones textiles y de indumentaria, ya sean públicas o privadas.

Desde la llegada de la COVID-19, parte de los esfuerzos se han centrado en potenciar el público virtual a través de las redes sociales, y actualmente está trabajando en la virtualización de las exposiciones y en la fotografía en 3D de las piezas de indumentaria y complementos, que también estarán disponibles en línea, y en ofrecer una versión renovada del banco de imágenes Imatex, que estará disponible a partir del próximo mes de mayo.

Uno de los grandes proyectos de este año para celebrar el 75 aniversario es una exposición de las piezas estrella del museo (tejidos, indumentaria, complementos, muestrarios), que se inaugurará el otoño que viene e irá acompañada de un catálogo de referencia de las colecciones que custodia.

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