ver publicidad banner
banner

Martes, 28 de enero de 2020

logo ediciones sibila logos revistas
<< Volver

Sábado, 1 de Septiembre de 2018

Longchamp celebra su 70º aniversario

Después de 70 años, Longchamp continúa creciendo a la vez que permanece fiel a sus raíces de excelencia.

Longchamp celebra su 70º aniversario

LONGCHAMP by Philippe Cassegrain
MÁS QUE UNA EMPRESA

Para Philippe Cassegrain, Longchamp es más que una empresa, es una aventura familiar.

Philippe, nacido en 1937, tenía 11 años cuando su padre fundó Longchamp en 1948. En el 70º aniversario de la marca, comparte sus recuerdos de la primera década, desde los comienzos hasta los valores que conforman la esencia de Longchamp.

Con 16 años Philippe se forma de la mano de su padre en el campo de las relaciones internacionales: inicia un viaje por el mundo y cruza toda África antes de explorar Asia y Estados Unidos. A su regreso se une oficialmente a Longchamp y gracias a su experiencia ayuda a su padre en la gestión del negocio, desde el diseño, la fabricación y el marketing, hasta el desarrollo de ventas.

Aprenderá todo lo que necesita saber de la firma que más tarde sería suya.

En 1972 Philippe Cassegrain sucede a su padre y da paso a una nueva era en Longchamp. Crea el bolso Le Pliage®,  un modelo icónico  ahora reconocido en todo el mundo. Philippe Cassegrain siempre se mueve y busca ir más allá a lo largo de la historia de la firma. Cada temporada trabaja para renovar las colecciones de hombre y de equipajes, al tiempo que comparte con sus tres hijos la cultura y los valores de Longchamp.

Hoy en día Longchamp está en manos de la tercera generación Cassegrain: su primogénito, Jean, es el CEO, su hija, Sophie Delafontaine es la Directora Creativa, y su hijo menor, Olivier, está al frente del desarrollo comercial de la marca en las boutiques americanas.

EL ÍMPETU PARISINO
1 de febrero de 1948: Jean Cassegrain crea Longchamp, una firma de marroquinería francesa. Emplazada en el centro de París, Longchamp está situado en un lugar ideal.

«Se encontraba en Boulevard Poissonnière, en el segundo distrito. En el bajo del edificio se encontraba el estanco. Era un lugar de visita obligada. Se trataba de una zona comercial muy frecuentada, una zona de paso entre la Plaza de la República y la Madeleine. Los Campos Elíseos apenas existían...» recuerda Philippe Cassegrain.

Desde sus comienzos, Longchamp estableció las pautas al diseñar una pipa de lujo revestida de cuero. Jean Cassegrain va dando forma a la reputación de Longchamp comercializando tanto con la clientela internacional que paseaba por los Grandes Boulevares, como con los parisinos que frecuentaban los teatros de la capital.

De acuerdo con el espíritu de aquel entonces, Jean ofrece a los soldados americanos afincados en París el accesorio perfecto. En un tiempo en el que fumar en público estaba de moda, sus accesorios para fumadores atraen a un público amplio, desde el ejército hasta los parisinos. Este éxito inicial se convertirá en permanente con el tiempo.

Cuando Marlene Dietrich fue fotografiada fumando con su boquilla, Longchamp aprovechó la oportunidad para crear toda una gama de accesorios para fumadores con el objetivo de atraer a un público femenino: pipas, ceniceros, portacigarrillos.

Desde los inicios, Jean Cassegrain selecciona los cueros de cocodrilo y lagarto, y se rodea de los mejores artesanos. Presenta su nueva colección por primera vez el 1 de mayo de 1948 en la Feria de París, un punto de encuentro fundamental para innovaciones donde las casas de lujo preparan su ansiado regreso tras la guerra.

Philippe recuerda:«Mi padre daba la bienvenida a clientes de todo el mundo en su stand, curiosos por descubrir las últimas novedades y tendencias emergentes. En este punto, es necesario comprender el contexto: fue el año en el que el público descubrió los primeros televisores. ¡Toda una revolución!»

Jean Cassegrain se suma al progreso de su tiempo: aprovecha la oportunidad para presentar Longchamp en cada continente, iniciando así una aventura de estilo que ya se ha convertido en un símbolo de la elegancia francesa.

EL ALCANCE DE PARÍS
EXPANSIÓN & MODERNIZACIÓN

El éxito de Longchamp se resume en cuatro conceptos:

Tras el lanzamiento de las primeras pipas revestidas de cuero de lujo Longchamp, Jean Cassegrain las distribuye por toda Francia y por todo el mundo. Su hijo Philippe recuerda: «En aquel entonces, los números de teléfono eran como direcciones: teníamos el teléfono Gutenberg 94-91 y la dirección de telégrafo Cascopipes. Las utilizábamos para enviar pedidos y localizarlos por todo el mundo.»

Su colección de artículos para fumadores se vio enseguida ampliada con maletines, libretas, tarjeteros… que cruzaban mares y océanos hasta llegar a una clientela que disfrutaba con las novedades parisinas.

En la era marcada por el transporte marítimo, las grandes empresas de transporte competían por conquistar los continentes a los que hasta entonces era difícil de llegar.

Bajo el ímpetu de su fundador, la familia Cassegrain se organizó para orquestar la actividad de Longchamp: Todos los miembros de la familia contribuyeron: «Mi madre ayudaba a mi padre a recibir a los clientes en la Feria de París, gestionaba la boutique y supervisaba todo con él.»

CREACIÓN
CALIDAD
TRABAJO
SERVICIO

También Philippe, hijo mayor de Jean, colabora desde su infancia: «En aquel entonces no había colegio los jueves, y nos dedicábamos a hacer cajetillas para cigarrillos o fundas de pasaportes. Por ejemplo con una máquina pequeña grabábamos Longchamp en letras doradas. Cuando cumplí 15 años me compraron una Vespa con la que podía hacer entregas de los pedidos de artículos para fumadores por el Boulevard Haussmann, centro neurálgico de muchos hoteles de lujo: el Commodore, el Ambassador, los cabarets, el Crillon...Los turistas adoraban nuestras colecciones. Jean-François y Dominique, mis dos hermanos, también echaron una mano: ayudaban con las entregas que yo no me podía encargar.»

Junto con Brigitte, la hermana menor, los tres hermanos mayores ayudaban a su madre Renée, mientras esta organizaba todo con su marido. No se dejaba nada al azar, y todos trabajaban para garantizar la calidad del servicio que pronto se convertiría en la base de la cultura de Longchamp.

Del hilo a la aguja, pasando de los grabados a las entregas, Philippe asimila poco a poco todos los procesos de Longchamp.

Para asentar una base de crecimiento para Longchamp, Jean Cassegrain invierte en el saber hacer y en la artesanía. Funda un nuevo taller Longchamp en Segré, donde el cuidado que se emplea en la elaboración de sus primeras carteras le convence para establecer la manufactura allí.

Madeleine Poirier, oficiala del taller, recuerda el desarrollo de los primeros métodos de confección en los que participó: «¿Jean Cassegrain? Era fantástico, pero se centraba en el trabajo. Siempre decía trabaja rápido y bien. Le apreciaba mucho.»

Durante los veinte años siguientes se dedica a formar a los recién llegados a los talleres sobre cómo manejar el cuero, coser sin guía, adornar, forrar con precisión, trabajar y alinear los cantos, manipular la perforadora, manejar la cuchilla de tiras y encerar antes de enviar cada pieza. «Metíamos muchas horas, eso seguro. Pero nos reíamos mucho, lo pasábamos bien. Trabajábamos mucho pero éramos felices.»

Centrado en establecer una cultura basada en la artesanía, servicio e innovación, Jean Cassegrain mira al futuro: Trabajará por hacer de Longchamp una marca fiel a sus orígenes y dedicada a un movimiento atemporal, destinado a heredarse.

INSPIRACIÓN CREACIÓN DEL LOGO
A partir de un boceto propio, Jean Cassegrain encarga a Turenne Chevallereau el diseño del símbolo que acompañará para siempre a Longchamp. El movimiento del caballo a galope, símbolo de la elegancia, genera lo que se conforma como el emblema de la firma.

Durante su recorrido diario de casa al centro de París, Jean Cassegrain ve cada día uno de los últimos «molinos» de la capital. Situado al final del hipódromo de Longchamp, empieza a jugar con la sonoridad de su apellido, vinculado con el molino: «cass-grain» y lo asocia con el mundo de la marroquinería. De ahí proviene el nombre Longchamp, que evoca un estilo de vida parisino admirado en todo el mundo.

En esa época, Turenne Chevallereau recibe también el encargo de crear un showroom moderno que refleje el estilo de la firma. «Mi padre tenía ideas, pero no sabía dibujar bien. Por eso contactó con Turenne, para que le ayudara. El caballo Longchamp, con su movimiento impulsivo, fue diseño suyo. Diseñó también el claim «Fuma la pipa Longchamp» que se utilizaba en aquellos años y que se publicitó en nuestro Citroën 2CV de reparto. Todo París podía ver el símbolo de nuestro caballo. ¡Fue algo inaudito!»

Inspirado en los grabados del s.XIX, el artista dibuja la imagen de un caballo a galope, que representa el ímpetu de Jean Cassegrain en cada una de sus colecciones.

VIAJES&DESCUBRIMIENTOS
Jean Cassegrain ve una oportunidad y la aprovecha: en aquel momento su hijo mayor estaba descubriendo nuevos lugares y aprendía de nuevas culturas. Con 16 años, el joven Philippe se embarca en un navío Union-Castle a África.

Es el verano de 1953: las cámaras de televisión graban la coronación de la reina Isabel II. El evento, retransmitido por primera vez en toda la Commonwealth, marca el inicio tecnológico de una sociedad que se abre al resto del mundo.

Nada más embarcar, Philippe pasa dos meses de sus vacaciones de verano a bordo del Warwick Castle: «Pasé a bordo dos meses cuando tenía 16 años. Mi cabina tenía un ojo de buey que compartía con un caballero que era abstemio. No había puerto, atracábamos en la bahía y unos botes transportaban bienes y pasajeros, por lo que teníamos que regresar antes del último bote. Era el primer barco en salir de Londres tras la coronación de la Reina de Inglaterra. A bordo iban los soldados sudafricanos que desfilaron en la coronación. Después visitamos las islas españolas, Santa Elena, Ciudad del Cabo, Port Elizabeth, Este de Londres, Durban...»

Al año siguiente, en 1954 y con 17 años, Philippe viajó a Hong Kong por primera vez. Subió a bordo de un barco de Peninsular y Oriental.

Viaja con una maleta con muestras de Longchamp: «Mi misión consistía en reunirme con los contactos de mi padre, que después nos ayudarían a desarrollar la marca en Asia. Ese era mi cometido final, pero también hice una parada en Singapur con los grandes almacenes Robinson, y en Malasia. En Hong Kong, el comercio de tabaco y puros era, junto con el café, importante en Peder Street. Tenía curiosidad por todo, hice muchos contactos.»

Tras sus viajes por África y Asia, le siguió un viaje a Norteamérica.

Durante tres años consecutivos, Philippe viaja allí de manera regular y establece la base de los fundamentos de la firma: Nada más llegar a Nueva York encuentra una carta de su padre con instrucciones precisas y detalladas: «Recuerda planificar las visitas nada más llegar. Haz un planing de personas con las que deberías hablar. Piensa siempre primero en tus clientes. Algunos clientes apreciarán recibir dos visitas. Cuando te vayas de Nueva York las cosas se precipitarán y no tendrás tiempo de hacerlo todo .»

Jean Cassegrain, que conoce bien a su clientela americana, es muy específico en las instrucciones: para establecer la imagen de excelencia Longchamp, todos han de ser visitados y recibidos. «No te olvides de visitar Mr. Kaufman de Mark Cross, o si no al Sr. Berlin. Cuento contigo para visitar a todas las personas importantes de Nueva York, a algunos de ellos hasta dos veces: Ogden (Dunhill), Weill, ...; estoy seguro de que haces lo que puedes: se osado e insiste. No hemos hecho el envío de Saks aún, retrasamos el envío a mañana o al lunes. También podrías ver al Sr. Sullerton para disculparte: estamos en fase de envío y te mantendré al corriente. No te olvides de visitar VL y a Anthony, una boutique con clase que quizás esté interesada y que vende ya nuestros productos. Creo que también hay 5 o 6 estancos en Chicago.»

Así comienza un nuevo capítulo para Longchamp, que se anticipa a la era de los viajes y se adentra en un futuro prometedor. .

EL CRECIMIENTO CON ORLY

El s. XX se prepara una nueva era: la población mundial está en movimiento. A partir de 1950, la terminal de Orly Sur sufre una evolución digna de mencionar. Su arquitectura innovadora y luminosa, y sus volúmenes nunca vistos diseñados por el arquitecto Henri Vicariot rompen con los códigos establecidos y convierten a Orly en un escaparate al mundo del lujo francés. La terminal atrae no solo a los viajeros, sino también a turistas que van a ver los despegues de los aviones desde terrazas al aire libre y sueñan con encontrarse con Audrey Hepburn, Greta Garbo, Romy Schneidier o Ray Charles, que eligen Orly para conceder sus entrevistas en París.

Dominique, hermano de Philippe, se cruza con famosos que transitan por la terminal. Colecciona cuadernos con autógrafos de todas las estrellas de la música y el cine, y gracias a su clientela privilegiada se forja poco a poco la reputación de Longchamp.

Jean Cassegrain, por su parte, vislumbra una oportunidad con el anuncio de los primeros vuelos directos entre París y Nueva York, y su hijo y sucesor Philippe recuerda: «Muy pronto mi padre quiso poner un stand de Longchamp en Orly para presentar sus equipajes. Yo abrí esa primera boutique. Fue toda una aventura. A las siete de la mañana ya estaba vendiendo equipajes, y por la tarde iba a la oficina.»

Como suele ser habitual en la historia de Longchamp, Jean da el pistoletazo de salida a una nueva era. En los años siguientes, muchas tiendas abrieron en la terminal, incluyendo un cine con dos salas, convirtiendo a Orly en un punto principal de París. Llegó a ser el lugar más visitado de Francia, superando incluso a la Torre Eiffel.

Philippe recuerda esos primeros años de Longchamp: «Había un perfumero, un quiosco y un bar. Eran como islas gigantes en medio de la primera planta. El perfumero y yo compartíamos la misma. Coincidir con estos clientes era todo un placer, todos ellos eran muy agradables. Estaban esperando su vuelo y no había muchos negocios. Eran viajeros que a menudo pasaban por allí, lo que nos permitía establecer una relación. Hacían pedidos para su siguiente vuelo.

Mi tarea consistía en suministrarles todo aquello que necesitaran, porque no siempre disponía del artículo que pedían en ese momento (por ejemplo si querían una cartera de cocodrilo o algo así...) Por lo general las cosas iban muy bien. Vendíamos maletas con un estilo muy moderno para la época. Junto con mi hermano Dominique, fuimos los primeros en vender maletas de este tipo... Había que ser valiente para abrir un stand en Orly, era algo sin precedentes. Ni un solo comerciante de cuero hubiera pagado el alquiler para vender maletas vacías en Orly. Salvo mi padre.»

A lo largo del asentamiento de la firma, Jean Cassegrain transmite la cultura que definirá la esencia de la identidad de Longchamp: a la vanguardia de su tiempo y con un deseo siempre presente de dejar la huella de la firma.

HACIA EL FUTURO

Jean Cassegrain, nieto del fundador y CEO continúa con los valores que permitieron a su abuelo y a su apellido esculpir la identidad de la marca. Explica: «Hoy, Longchamp, al igual que en sus primeros tiempos, representa el lujo en movimiento, y tiene una red de distribución internacional muy estructurada y sobre una gama de productos que incluye bolsos, art ículos de viaje así como prêt-àporter, calzado y gafas.»

Para Jean Cassegrain, al igual que para su abuelo, Longchamp es una forma de vida. En sus recuerdos de la infancia, la marca ocupa un lugar especial. Evoca con emoción sus visitas a los talleres Longchamp en Maine-et-Loire, a la boutique de su abuela en los Campos Elíseos, las conversaciones familiares sobre nuevos proyectos o prototipos y, más adelante, los viajes al extranjero en los que acompañará a su padre por salones y ferias.

Hoy, como jefe de una empresa cuyo volumen de negocios supera los 500 millones de euros, con boutiques en cientos de países y que emplea a más de 3.000 personas en todo el mundo, Jean Cassegrain sigue entregado a la visión del fundador: «La expansión mundial que mi abuelo quería ha tomado forma. Nuestro volumen de negocios se ha triplicado, la parte de ventas internacionales se ha doblado, hemos inaugurado doce filiales de distribución en todo el mundo, más de 120 puntos de venta para estar lo más cerca posible de nuestros clientes.

Además contamos con 1.600 personas en nuestra red internacional y en nuestros talleres, y hemos estado presentes en el e-comerce desde 2001, con cierta ventaja con respecto a otros actores del sector (quienes ni siquiera pensaban en esto cuando nosotros empezamos con el servicio en 2003). Este crecimiento ha variado el tamaño de la empresa al tiempo que conserva sus características clave: el espíritu familiar, el esplendor de París, las pieles de excepción y la artesanía, que son la base de nuestra historia.»

Para preservar su apreciado saber hacer, en el año 2011 Longchamp inauguró talleres escuela para formar a los futuros artesanos del cuero. La firma forma a hombres y mujeres en la tradición Longchamp, inculcando las competencias y el estilo de la marca.

Formada en el taller escuela Château Gonthier antes de ser contratada, Pauline narra su experiencia: «No había tocado un trozo de cuero en mi vida antes de empezar con la formación. Descubrí un material noble, con el que es agradable trabajar. Aprender en los talleres es muy agradecido, porque aprendemos a montar un bolso de principio a fin. Nada más unirme descubrí un trabajo estimulante, nada rutinario, que requiere pensar mucho a veces. La demanda de bolsos Longchamp nos anima y empuja a superarnos.»

Gwénaëlle, artesana marroquinera de Longchamp durante los últimos 20 años, añade: «La complejidad de los bolsos ha cambiado mucho a lo largo de los años. Es gratificante pensar que no son máquinas, sino nuestras propias manos las que cortan, pegan y montan para crear accesorios vanguardistas. Siempre es un placer ver un bolso Longchamp en la calle porque piensas que quizás has participado en su elaboración.»

Sobre esta exigencia de calidad máxima, Jean Cassegrain añade el deseo de su abuelo para controlar todos los procesos: Longchamp invierte en plataformas logísticas y ha triplicado su superficie en Francia.

Además, Longchamp ha elegido Pouzauges, en la región de la Vendée, al Oeste de Francia, para abrir un nuevo centro de producción en el año 2018. A través de este proyecto, la empresa busca expandir y modernizar sus herramientas de producción.

Longchamp quiere aumentar su potencial de contratación para mantener la calidad de su saber hacer y prestar apoyo a su desarrollo internacional.

La marca tiene igualmente talleres fuera de Francia y garantiza su nivel de calidad a través de su visión «made by Longchamp». La marca Longchamp y su responsabilidad corporativa garantiza que sus productos se confeccionan en las mismas condiciones y al mismo nivel de calidad que en sus talleres en Francia gracias a la formación y coordinación excepcionales. Invertir en recursos humanos e industriales va de la mano con una visión global- que incluye los puntos de venta de Longchamp.

Fiel a sus orígenes, la marca se adapta a su tiempo y en 2018 ha desvelado su nueva musa: Kendall Jenner. Elegido por su elegancia natural y su sentido innato de estilo, Kendall presenta una imagen de una mujer segura de sí misma. En plena era digital Longchamp expande su huella internacional al dirigirse a una nueva generación de clientes.

«Kendall Jenner representa las aspiraciones de la nueva mujer Longchamp. Una sensación de libertad, frescura y autenticidad en un mundo que gira cada vez más rápido. Longchamp es la marca de mujeres que, como Kendall, son activas, multifacéticas y con muchos talentos, de espíritu creativo e independiente» , concluye la Directora Creativa Sophie Delafontaine, que trabaja por expandir las colecciones de Longchamp más allá de los equipajes y de la marroquinería, para convertirla en una marca de moda y accesorios internacional.

De este modo, Longchamp cultiva los valores que siempre han gobernado su destino: un lujo elegante, diseñado según una tradición que se renueva continuamente y en constante anticipación.

Después de 70 años, Longchamp continúa creciendo a la vez que permanece fiel a sus raíces de excelencia.

banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
banner
DIRECTORIO
logo
banner

Esta web utiliza cookies propias y de terceros que son necesarias para el proceso de registro y el análisis de la navegacion de los usuarios. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso. Ver política de cookies

acepto las cookies